Monday, September 28, 2015

Línea de ocurrencias

4 años


Febrero del 2014
Hiciste tu propia versión de Hansel y Gretel. En tu versión, la bruja se convierte en dulces con tequila. Por los mismos días me contaste una versión de los 3 cochinitos en la que el lobo estaba bien raro y usaba esmalte en las uñas. Me dijiste que tu papá te había contado esas versiones y habría estado bien, agarran sus bromas, pero cuando le comenté él me dijo que no tenía idea de qué estaba hablando.

9 de julio del 2014
«A lo mejor no nos quiere ladrar. A lo mejor tiene miedo»

1 de agosto del 2014
«¿Por qué esa flor le hace como marrano?»
Me enseñaste a jugar Garden Warfare y me sentí más tía que nunca.

5 años


2 de diciembre del 2014
─¿Y luego qué, Dante? ¿Ya tienes novia?
─No. Sólo tengo frío.

Navidad del 2014
Por motivos aún misteriosos, me pediste juguetes de Terminator, pero específicamente de Terminator 1 y 2. «Ahora sólo debo hacer mis compras navideñas en alguna tienda en 1984» pensé.

21 de enero del 2015
─¿Qué le dijo un cable a una papa?
─¿Qué?
─¿De qué?... Ah, ¿de la adivinanza?

Tú, tratando de hacerme una adivinanza. Creo.

28 de febrero del 2015
En alguna plática de súper héroes mencionaste a un tal «Asado» y me confundí mucho. Cuando pregunté de quién hablabas dijiste «Ese grandote, de piedra. El de los 4 fantásticos». Hablabas de la Mole. Sólo a un niño mexicano le puede pasar eso.
Así como cuando te agarra la hora del tonto o cuando te dicen una broma buenísima, duré semanas riéndome a carcajadas cada que me acordaba de eso. Si tuviera que elegir recordar sólo una de tus gracias de niño hasta ahora, probablemente sería esta. O la adivinanza de la papa, está reñido.

27 de marzo del 2015
Me preguntaste cómo dibujar una estrella e hice una de 5 puntas, así al aire. Vi que estabas batallando y en mi afán de hacértelo más fácil, te enseñé a guiarte con un círculo y 5 puntitos. Para cuando vi el resultado de lo que te acababa de enseñar, ya era demasiado tarde.

27 de mayo del 2015
Tuviste tu primera novia, la conociste en la estancia infantil. Se llama Camila y es de tu edad. La niña te dijo que eran novios y así como te dijo eso, en menos de una semana te dijo que ya no eran novios sin que pareciera importarte mucho. No sin que antes me dijeras que los regañaron en la estancia por estarse dando besos.
Días después me contaste que Camila te había dicho que le gustaba un niño más grande de la estancia infantil y me dijiste también que «Camila era la borracha del grupo». Ay, Dios.

22 de julio del 2015
Vimos juntos Where the wild things are y en menos de media hora ya iban tres veces que me preguntabas si ese niño estaba loco o qué.

Monday, September 7, 2015

Acuarela




Hoy recuerdo, mañana son borrones. 

Dante Alessa

Si hubieras sido niña te habrías llamado Alessa, por el personaje de Silent Hill. Sí, ese. Tu papá hasta lleva tatuado el Halo del Sol, date una idea. 
Nunca hubo debate en cuanto a que te llamaras Dante. Tanto por el escritor, como por el protagonista del videojuego de Devil May Cry. También está lo obvio, el nombre nos gusta mucho, es un nombre fuerte. Pensé mucho que ibas a ser 'más Dante' de adolescente o adulto, o que me parecía curioso que un niño se llamara así. El debate vino cuando quisimos decidir un segundo nombre: tu papá propuso Nero, yo le dije que a mí lo primero que me venía a la mente era el programa para quemar discos y pues no, yo dije que si Samael pero me dijo que estaba todo darketo y ridículo. Ni recuerdo los demás nombres, qué bueno que no se quedó ninguno. Me gusta que seas Dante nada más. 

El misterioso caso del niño oriental nacido en México de padres mexicanos

A tu papá y a mí siempre nos pareció que tenías pinta de niño chino. Todavía te lo digo seguido. Desde que pudiste entender te molestó que te dijera eso, pero (y esto de verdad pasó) una vez que fuimos a un restaurante de comida china que era atendido por chinos, una señora empezó a sacarle plática al chico que atendía en ese momento, le preguntó que si tenía novia, que cuánto llevaba en México y simplonadas así. Te levantaste de la mesa y corriste cerca de la señora, ella te vio y le preguntó a él "¿él es su hijo?". Obviamente, me encargué de que toda la familia se enterara.

Primera palabra, película y grupo musical

Tu primera palabra no fue papá ni mamá, fue agua. Antes de ti no había tenido a ningún bebé cercano en mi vida  y apenas contigo me acostumbré a todo este asunto de que si tenías hambre, ibas a llorar, si tenías sed, ibas a llorar, si tenías calor, ibas a llorar, si tenías frío... adivina. Llorabas y me provocaba una ansiedad terrible no entenderte y no poder ayudar de entrada. Así que muy pragmática tu mamá, decidí enfocarme en que aprendieras las cosas más útiles primero. Agua, comida. Ya luego dijiste mamá, papá, abuelo, abuela... De hecho en cuanto a lo del lenguaje, siempre fui muy neurótica, muy estricta. Incluso a los días de nacido, no soportaba que te hablaran mal. No hablo de hacerte cariños, me refiero a ese hábito terrible que tienen algunos adultos de hablarle a los niños con un lenguaje deforme, "hablarles chiple". Les decía que tú estabas aprendiendo a hablar (sorpresa...) de todos ellos, que te hablaran bien, que ya lo 'chiple' al hablar, las palabras mochas y las erres fantasmas se iban a dar solitas. No me quitaba de la boca el "está chiquito, no pendejo", y no nada más para eso. 

El Rey León fue la primera película con la que te obsesionaste, la viste muchas veces durante semanas, o meses. Por esas mismas fechas, fuiste muy fan de Superman. Me pedías que te pusiera videos en YouTube.

La primera vez que te vi interesado en música, fue una noche en la camioneta de Mario. Se escuchaba Motorama y te ausentaste, le subiste al volumen y dijiste "¿Quienes son ellos?". Me pareciste un adolescente chiquito entonces. Sólo hasta que terminó la canción, volviste a jugar.  Y por algunos meses, si en mi música salía Motorama siempre me decías que la canción te gustaba.