Monday, December 5, 2016

Carta desde Yokohama


Te escribo desde Japón, mi pacharrito.
Vine con la esperanza de aprender algunas cosas.

Es interesante cómo evolucionó tu opinión respecto a mi viaje.
Sigues en una edad en la que en realidad no alcanzas a concebir cuánto significa "una semana" o "un mes". De entrada se te olvida la definición pura de cuánto es cada uno "¿cuántos días era un mes?" luego cuando se te responde, todavía veo en tu gesto que te parece la misma eternidad "un mes" a, digamos "un año". Son más días de los que puedes imaginarte de un tirón y eso es lo que importa.

Cuando te informé que me iba, preguntaste que cuánto tiempo.
Tres meses.
¿Cuánto es un mes?
30 o 31 días, dependiendo.
Entonces.... como 90 días.
Sí, hijo.
Aaay, es mucho tiempo.

Tuvimos esta conversación, al menos, unas tres veces.
Luego le informé a tu papá del viaje y me dijo que él podía quedarse contigo los tres meses.
No te hubiera dicho.

¿ME VOY A QUEDAR CON MI PAPÁ?
¡Sí, amor! Va a acomodar todo para que puedas quedarte con él.
Entonces... ¿cuánto falta para que te vayas a Japón?
Seis meses...
¿Cuánto tiempo es un mes?
30 o 31 días...
¡Ay, falta mucho!
...

Tuvimos esta conversación, al menos, unas cuatro veces. Si la quinta no sucedió fue porque te expliqué que correr a tu mamá del país podría considerarse grosero. Digo, una opinión personal nomás.

Pasé tu cumpleaños acá, así que tuvimos que adelantar tu fiesta de cumpleaños unos días pero creo que no te diste cuenta -o no te importó mucho. La última noche que dormí contigo antes de irme, me contaste antes de dormir que este es el mejor cumpleaños que habías tenido, que te la pasaste muy bien y recibiste muchos regalos. Me dijiste también que entre esos regalos, habías recibido (lo que para ti) es mucho dinero. Luego me preguntaste que si necesitaba dinero para el viaje, porque tú podías prestarme. Dijiste que como era 'la primera vez que yo venía a este país' tú querías que pudiera conocer todos los lugares y querías que no me faltara nada estando acá. "¿De verdad no necesitas? Me regalaron mucho y quiero que estés bien allá".
No encontré palabras suficientes para expresarte lo que sentí en ese momento. Torpe, como soy, seguí diciendo que no, te agradecí. Te abracé y te di muchos besos.

El día que me fui, te despediste con un "espero que aprendas mucho, mamá".
Estoy aprendiendo mucho, hijo.


Me alivia mucho que me digas que estás contento con tu papá y que me digan quienes conviven contigo que no te ven intranquilo ni ansioso, que has andado normal estos meses. Me deja tranquila llamar y no sentir de tu parte ningún tipo de prisa por hablar conmigo. Me cuentas qué estás haciendo, nos reímos, nadie protesta cuando hay que colgar.

Con la diferencia de horario en realidad en los dos meses que llevo aquí hemos tenido muy pocas oportunidades de hablar. O yo estoy en la escuela, o tú estás en la escuela o alguien está dormido. Las llamadas que sí hemos logrado, se han vuelto un desfile de juguetes bastante interesante:



"Lo armé yo solo"

Al principio del viaje, me parecía irresponsable decirte en las llamadas que te extraño, llevo dos meses evitándolo (tu abuelo me va a matar si lee esto), pero es que ¿qué iba a decir si me decías que tú también? ¿qué iba a hacer sí te ponías triste? ¿con que cara te iba a decir que ya mero vuelvo si no es cierto? Además, me tomó meses planear este viaje y acomodar todo para irme, para venirte con la hipocresía de que ya quiero volver. Decidí venir,  no voy a estar en el lugar que yo decidí, llorando porque no estoy en otro. Es ridículo. 

En general, extrañar no es una palabra que me gustara mucho. Es el anhelo de lo que no está y creía que si me subía con muchas fuerzas a ese tren me impediría estar de lleno en lo que estoy viviendo aquí. Lo curioso es que tuve que venir hasta acá para aprender que se puede disfrutar mucho de extrañar a alguien, que así como hay un 'querer bonito' hay un 'extrañar bonito'. No me molesta saber que me falta un mes para estar en México otra vez, no dejo de ver que hay lugares, paisajes y gente impresionante alrededor de mí a diario ni tengo prisa por volver, no se trata de eso. Se trata de acordarme de ti y sentirme muy feliz, de ser consciente de lo afortunado que es tener una relación digna de extrañarse. Tengo la suerte de saber que cuando vuelva a casa, ahí me va a estar esperando un cachetito bello, que nos vamos a reír juntos otra vez y te voy a poder abrazar hasta que me digas que me quite porque no te dejo jugar. Saber que todo eso me va a hacer muy muy feliz, como lo ha hecho hasta ahora, como lo sigue haciendo incluso estando lejos.

Te extraño, hijo. De la forma más bonita en que he podido.
Te amo y me hace feliz saber que existes, aunque sea en otro lugar de este planeta.

A la siguiente llamada te voy a decir que te extraño, pero lo voy a poder decir sonriendo.




Tuesday, August 16, 2016

Cereal con tortilla


Hace poco tuviste el descaro de negar que hubo una temporada en la que te comías el cereal con tortilla, así que voy a dejar esta fotografía por aquí.



La fotografía es de septiembre del 2014.

Wednesday, June 1, 2016

Ossu

Empezaste clases de karate este enero. No voy a decir dónde porque esto sigue siendo internet, pero eso no es importante.

La primera clase lloraste muchísimo, te asustó el ruido, te asustó no conocer y una serie de simplonadas que todavía no entiendo bien. Cuando te pregunté sólo dijiste que "gritaban muy fuerte". Tu  maestra fue paciente y dijo que toda la primera semana podías ir y sentarte a ver nada más.

Lo curioso es que con todo y que salías rojo de las primera clases, cuando te preguntaba sólo decías que "te había gustado medio", algunas cosas sí y algunas cosas no. Me fastidió todo el asunto y decidí que no iba a sacarte por miedo, que si luego de que ya no te asustara igual querías cambiarte a fútbol (que eran tus dos opciones antes de empezar) pues estaba bien, pero no iba a ser por miedo.

Luego de algunas clases, te comenté mi decisión y sólo hasta bastante después me di cuenta con mucho gusto de que, en realidad, nunca pediste que te dejara de llevar.


Hoy se cumplen cinco meses desde que empezaste, hace rato que vas con mucho gusto, das las mejores patadas que puede dar un niño cachetón de seis años (cuando este niño cachetón apenas lleva cinco meses de clases, claro).
Hoy te senté conmigo, te dije que era obvio que ya no tenías miedo y que si ahora querías intentar empezar con futbol, por mí estaría bien.
Hoy, también, decidiste que estabas bien ahí y que querías quedarte.

Saturday, December 5, 2015

Tú eres niño, tú todavía...

Hoy mientras me bañaba recordé una ocasión en que Sofía y tú tuvieron una discusión muy divertida. Para nosotras como adultas, claro. Para ustedes era asunto serio.

Estaba de moda una canción coreana que se llama Gangnam Style (desconozco si todavía va a sonar en calidad de oldie cuando crezcas, me da algo de curiosidad), ahora, es típico que en la edad en la que estaban se les dificulte compartir pero esto fue el colmo. Alguno de ustedes dos la pidió primero "¡Quiero escuchar Gangnam Style!" y el otro dijo "¡No, YO quiero escuchar Gangman Style!" y así se fueron.

Tratamos de explicarles que el que alguien más escuche y disfrute de una canción no le quita nada para ti pero hay hasta adultos que todavía no entienden eso. Una cosa llevó a la otra y terminaron llorando los dos, pusimos la canción y ya ni le hicieron caso.

Terminó siendo una de tantas veces en que tu tía Tania y yo acabamos riéndonos mucho, pero bajito y donde no nos vieran, por respetar.

Sunday, November 22, 2015

Pregunta seria

Si estás aquí, dormidito junto a mí ¿cuántos besitos en los cachetes ya cuentan como estarte molestando?

Monday, September 28, 2015

Línea de ocurrencias

4 años


Febrero del 2014
Hiciste tu propia versión de Hansel y Gretel. En tu versión, la bruja se convierte en dulces con tequila. Por los mismos días me contaste una versión de los 3 cochinitos en la que el lobo estaba bien raro y usaba esmalte en las uñas. Me dijiste que tu papá te había contado esas versiones y habría estado bien, agarran sus bromas, pero cuando le comenté él me dijo que no tenía idea de qué estaba hablando.

9 de julio del 2014
«A lo mejor no nos quiere ladrar. A lo mejor tiene miedo»

1 de agosto del 2014
«¿Por qué esa flor le hace como marrano?»
Me enseñaste a jugar Garden Warfare y me sentí más tía que nunca.

5 años


2 de diciembre del 2014
─¿Y luego qué, Dante? ¿Ya tienes novia?
─No. Sólo tengo frío.

Navidad del 2014
Por motivos aún misteriosos, me pediste juguetes de Terminator, pero específicamente de Terminator 1 y 2. «Ahora sólo debo hacer mis compras navideñas en alguna tienda en 1984» pensé.

21 de enero del 2015
─¿Qué le dijo un cable a una papa?
─¿Qué?
─¿De qué?... Ah, ¿de la adivinanza?

Tú, tratando de hacerme una adivinanza. Creo.

28 de febrero del 2015
En alguna plática de súper héroes mencionaste a un tal «Asado» y me confundí mucho. Cuando pregunté de quién hablabas dijiste «Ese grandote, de piedra. El de los 4 fantásticos». Hablabas de la Mole. Sólo a un niño mexicano le puede pasar eso.
Así como cuando te agarra la hora del tonto o cuando te dicen una broma buenísima, duré semanas riéndome a carcajadas cada que me acordaba de eso. Si tuviera que elegir recordar sólo una de tus gracias de niño hasta ahora, probablemente sería esta. O la adivinanza de la papa, está reñido.

27 de marzo del 2015
Me preguntaste cómo dibujar una estrella e hice una de 5 puntas, así al aire. Vi que estabas batallando y en mi afán de hacértelo más fácil, te enseñé a guiarte con un círculo y 5 puntitos. Para cuando vi el resultado de lo que te acababa de enseñar, ya era demasiado tarde.

27 de mayo del 2015
Tuviste tu primera novia, la conociste en la estancia infantil. Se llama Camila y es de tu edad. La niña te dijo que eran novios y así como te dijo eso, en menos de una semana te dijo que ya no eran novios sin que pareciera importarte mucho. No sin que antes me dijeras que los regañaron en la estancia por estarse dando besos.
Días después me contaste que Camila te había dicho que le gustaba un niño más grande de la estancia infantil y me dijiste también que «Camila era la borracha del grupo». Ay, Dios.

22 de julio del 2015
Vimos juntos Where the wild things are y en menos de media hora ya iban tres veces que me preguntabas si ese niño estaba loco o qué.

Monday, September 7, 2015

Acuarela




Hoy recuerdo, mañana son borrones. 

Dante Alessa

Si hubieras sido niña te habrías llamado Alessa, por el personaje de Silent Hill. Sí, ese. Tu papá hasta lleva tatuado el Halo del Sol, date una idea. 
Nunca hubo debate en cuanto a que te llamaras Dante. Tanto por el escritor, como por el protagonista del videojuego de Devil May Cry. También está lo obvio, el nombre nos gusta mucho, es un nombre fuerte. Pensé mucho que ibas a ser 'más Dante' de adolescente o adulto, o que me parecía curioso que un niño se llamara así. El debate vino cuando quisimos decidir un segundo nombre: tu papá propuso Nero, yo le dije que a mí lo primero que me venía a la mente era el programa para quemar discos y pues no, yo dije que si Samael pero me dijo que estaba todo darketo y ridículo. Ni recuerdo los demás nombres, qué bueno que no se quedó ninguno. Me gusta que seas Dante nada más. 

El misterioso caso del niño oriental nacido en México de padres mexicanos

A tu papá y a mí siempre nos pareció que tenías pinta de niño chino. Todavía te lo digo seguido. Desde que pudiste entender te molestó que te dijera eso, pero (y esto de verdad pasó) una vez que fuimos a un restaurante de comida china que era atendido por chinos, una señora empezó a sacarle plática al chico que atendía en ese momento, le preguntó que si tenía novia, que cuánto llevaba en México y simplonadas así. Te levantaste de la mesa y corriste cerca de la señora, ella te vio y le preguntó a él "¿él es su hijo?". Obviamente, me encargué de que toda la familia se enterara.

Primera palabra, película y grupo musical

Tu primera palabra no fue papá ni mamá, fue agua. Antes de ti no había tenido a ningún bebé cercano en mi vida  y apenas contigo me acostumbré a todo este asunto de que si tenías hambre, ibas a llorar, si tenías sed, ibas a llorar, si tenías calor, ibas a llorar, si tenías frío... adivina. Llorabas y me provocaba una ansiedad terrible no entenderte y no poder ayudar de entrada. Así que muy pragmática tu mamá, decidí enfocarme en que aprendieras las cosas más útiles primero. Agua, comida. Ya luego dijiste mamá, papá, abuelo, abuela... De hecho en cuanto a lo del lenguaje, siempre fui muy neurótica, muy estricta. Incluso a los días de nacido, no soportaba que te hablaran mal. No hablo de hacerte cariños, me refiero a ese hábito terrible que tienen algunos adultos de hablarle a los niños con un lenguaje deforme, "hablarles chiple". Les decía que tú estabas aprendiendo a hablar (sorpresa...) de todos ellos, que te hablaran bien, que ya lo 'chiple' al hablar, las palabras mochas y las erres fantasmas se iban a dar solitas. No me quitaba de la boca el "está chiquito, no pendejo", y no nada más para eso. 

El Rey León fue la primera película con la que te obsesionaste, la viste muchas veces durante semanas, o meses. Por esas mismas fechas, fuiste muy fan de Superman. Me pedías que te pusiera videos en YouTube.

La primera vez que te vi interesado en música, fue una noche en la camioneta de Mario. Se escuchaba Motorama y te ausentaste, le subiste al volumen y dijiste "¿Quienes son ellos?". Me pareciste un adolescente chiquito entonces. Sólo hasta que terminó la canción, volviste a jugar.  Y por algunos meses, si en mi música salía Motorama siempre me decías que la canción te gustaba.